viernes, 27 de diciembre de 2013

RECALCULANDO HACIA EL 2014


RECALCULANDO HACIA EL 2014

Hora de hacer balances. Si bien es un tema muy trillado, la realidad es que llega fin de año y nos cuestionamos los saldos. No es necesario sentarme con un gráfico de barras para visualizarlos, el cálculo estimativo ya merodea la psique. Puesto que no hay relación más auténtica que la que mantengo con mi almohada, es que no tiene sentido mentir en el arqueo. De noche, cuando las luces se atenúan y las respiraciones de la casa se vuelven profundas, el diálogo con la conciencia se hace inevitable. Y la conciencia es imparcial e incorruptible. Su función es fundamental para que no podamos adulterar, exagerar o torcer la realidad.

Momento de frenar la máquina y mirar por el espejo retrovisor. ¿Qué caminos tomé? ¿Fui una persona 4 x 4? ¿Mis neumáticos eran todo terreno, fui versátil? ¿Transité caminos arduos con mis amigos y familiares? ¿Los remolqué cuando estaban agotados? ¿Frené a tiempo antes de decir algo indebido y lastimar profundamente a alguien? ¿Retrocedí para levantar a los que dejé atrás? Mi motor, mi querido cerebro, ¿cómo funcionó? Su gasolina (motivación) y su aire (autoestima), al echarse en la cámara de combustión, ¿lograron encender la chispa? Esa chispa, ¿movió la máquina hacia adelante? ¿Logramos avanzar, progresamos, evolucionamos? Por más capacidad que tengamos, sin motivación, giramos en falso. Nuestra batería, ¿la mantuvimos siempre cargada? Y de chapa y pintura, ¿cómo andamos? Es una sección un tanto frívola, pero no por ello insustancial. Simula ser superficial porque hablamos del exterior, pero muchas veces es espejo de lo que sucede en nuestros adentros. Cuando vemos un auto hecho añicos, suponemos que tiene algún fusible quemado y que pierde más de un litro de aceite cada 10.000 kms. Es importante que brillemos, que reluzcamos por fuera lo que somos por dentro.

Nos pudieron estrellar. Nos pudimos topar con alguna noticia que nos hizo colisionar y perdimos el norte, la fuerza y el empuje. Nos pudimos quedar sin combustible. Eso pudo pasar en el 2013. De eso se tratan los balances. Mirando hacia atrás, el camino se pudo haber vuelto intransitable. Intenten quitar la mirada del espejo que retrasa, a veces desanda y eterniza distancias. Restablezcan la mirada hacia adelante y pongan primera. Recalculen. Confórtense en la gente que los quiere, consuélense en sus hombros, pongan la energía en salir del bache, usen cadenas si hace falta, nunca falta el que se acuesta en el lodo justo al pie de la rueda y vuelve transitable el camino logrando sacarlos del brete. Por amor a ustedes mismos, por los que los rodean y necesitan, o simplemente por orgullo, ¡avancen!

Siempre queda un rinconcito nuestro para pulir, un lugarcito donde recalienta y se puede refrigerar, seguramente se pueden mejorar algunas relaciones, llamar a esas personas que no podemos quitar de la mente, pedir y aceptar disculpas, dominar alguna adicción, agregar dietas, sumar ejercicios, animarse a emprender, ¡alentarse a vivir!

¿Qué vas a hacer, 2014? ¿Subís? ¿Te llevamos? ¡Mirá que nosotros vamos para adelante…!