domingo, 10 de noviembre de 2013

EL DINERO ES ENERGÍA PRÁNICA


EL DINERO ES ENERGÍA PRÁNICA

Muchos empezamos a comprender la importancia de la energía y la luz solar en nuestras vidas. Desde hace tiempo consciente o inconscientemente lo sabíamos. Basta con observar afirmaciones cotidianas como: 

"¡Estás radiante hoy!"
"Esa persona es muy inteligente, es una luz"
"Que buena onda hay en este lugar"

Más allá de esas frases que denotan estados, en lo más básico de la vida como es alimentarnos creemos que comemos cosas y son esas cosas las que nos proporcionan la posibilidad de vivir. La realidad es que lo que buscamos en los alimentos básicamente es "energía solar".

Como el hombre no está preparado para adquirirla directamente del sol, como si lo hacen las plantas, usamos a estas de canal. Ingerimos plantas, verduras, frutas para adquirir esa energía básica para la vida. También, haciendo un camino más largo, nos alimentamos de la energía materializada en animales que comen a su vez plantas para adquirir esa energía materializada en ellas.

El sol, sin duda, posibilita la vida. Por esa energía básica, pránica, todo existe: plantas, animales, humanos y las cosas. Por ello, siguiendo esta lógica, las cosas terminan siendo "energía solar materializada. Lo podemos observar e intuir reflexionando sentados en nuestro jardín observando la naturaleza sin ser unas mentes extraordinarias, solo se requiere atención, ... o sentados en un laboratorio cuántico observando que la materia es efectivamente 99,999% energía.

Así podemos afirmar que los alimentos son energía solar densificada y también sabemos que hubo otras culturas ancestrales en las cuales el alimento y el sol eran parte principal de su civilización. Mediante estudios cultivaban solo lo que necesitaba la comunidad para vivir y poder adquirir esa energía, se cuidaba la tierra y se distribuía el alimento equitativamente. Comprendían el valor vital del sol para la armónica expresión de la vida.
No había más valor que ese, vivir.

La evolución del hombre cíclica y su consecuente des-conexión hicieron que se perdiera de a poco esa comprensión. Esa energía vital puesta adentro se empezó a enfocar desequilibradamente fuera. Así las cosas materiales, que sabemos que es energía solar cosificada, eclipsaron esa visión básica, elemental y simple dela vida. Cuando las civilizaciones empezaron a luchar por el control de las cosas, de las tierras, de las cosechas y materia prima que ellas proporcionaban, en realidad estaban luchando por el control de la energía solar. Energía que por derecho divino y natural nos pertenece en abundancia a todos. Así lo que antes era comunitario y de todo habitante empezó a ser de pocos que empezaron a dominar a muchos para hacerse de esa energía.

Los sistemas se fueron afinando, desconectando cada vez más y llegamos a suplantar a las cosas por el dinero, que por supuesto es más simple y cómodo de acopiar.

Hoy día la propiedad privada en la tierra es como tener una parcela propia en el sol. El dinero no es más que la energía vital del mismo sol cosificada. Si no tienes dinero, no tienen energía solar, ya que no puedes adquirir esa energía sin lo material, como si lo hacen las plantas, por ejemplo. ¿Te imaginas a un banquero intentando cobrarle a un Eucalipto por la energía solar que usa para vivir?

Por ello, el poder de hoy día, las luchas por el dinero no es más que la lucha por el control de la energía solar. Y como la energía solar es la que proporciona la posibilidad de vivir y recrear la energía interna de cada ser humano, el dinero en última instancia es la energía vital interna del ser humano proyectada afuera.

Por ello, los bancos no acumulan dinero, acumulan la energía robada, sustraída de las personas. Los financistas no juegan con el dinero, juegan con la energía vital de tus hermanos, tus amigos, tus hijos.
La acumulación de dinero es la acumulación de la energía interna que le pertenece a otro que no tiene esa energía para vivir.

Por ello como sociedad consciente que empieza a re-conectar, debemos comprender la importancia que tiene la redistribución del dinero, porque se trata ni más ni menos que los mismos rayos de sol que nos pertenecen a todos por derecho divino.

Abrazo Cósmico!