lunes, 4 de noviembre de 2013

"El poder secreto del nombre" ..la palabra


"El poder secreto del nombre" ..la palabra

" No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre".

- Mateo 15:11

..Los sonidos no son los que constituyen una conversación, son Mantra, vibración, fuerzan a la creación de una imagen mental. Aquel que consigue utilizar las palabras-mantra poseerá la fuerza del conjuro, el medio mágico de actuar sobre la realidad inmediata. 

En el Tíbet, donde se conservan vivas las tradiciones mántricas, la palabra únicamente no es un signo sagrado, sino que lo es cada letra del alfabeto, cada sonido. Aquello que se invoca en voz alta, utilizando las palabras y los vocablos correctos, acaba por materializarse y cumplirse. Es la base de los grimorios y de los libros de encantamientos, y de magia. Las palabras de poder pueden ser útiles para invocar a las fuerzas de la naturaleza y a los seres elementales. 

En muchas religiones, Dios tiene un nombre que no se debe pronunciar. Una leyenda hebrea cuenta que la tierra y los cielos temblaron cuando Salomón empezó a pronunciar el nombre sagrado. En los tiempos romanos, el nombre de la deidad tutelar de una ciudad se mantenía en secreto. Los judíos tenían la misma prohibición, con el fin de mantener a la deidad en exclusiva para su propia gente. En los misterios griegos, sólo los iniciados podían apelar o rezar a las deidades cuyos nombres se les había dado. El no conocer el nombre excluía a los no iniciados de obtener favores de las divinidades. En un grado superior, saber el verdadero nombre de Dios es conocer la totalidad de su Creación y eso es algo que otorga fuerza para modificar la naturaleza. Ni más ni menos. Los cabalistas creen que Dios posee 72 nombres que son las 72 combinaciones de las letras hebreas. En el Islam hablan de los 99 nombres de Alá, que son las formas de referirse al Creador. Algunos piensan que el número 100 sería su auténtico e impronunciable nombre, ya que todos los demás son adjetivos que lo describen. Los seguidores de la Fe Baha’i, piensan que el centésimo nombre sería Bahá, una palabra que significa "esplendor".

El poder de la palabra también se utiliza para abrir puertas de entrada y salida a mundos dimensionales. Invocando la frase certera, una puerta se abre, es el caso del "Ábrete Sésamo" de Alibabá, o se desencanta a un hada o a un tesoro. "Hocus Pocus", “Abracadabra”, son algunos conjuros antiguos que fueron considerados mágicos. Los ensalmadores utilizaban este poder para curar a las personas a través de sus ensalmos.

Es increíble el efecto que producen las cosas que nombramos. La mayoría de las veces no somos conscientes de sus consecuencias. Las palabras son un reflejo de nuestros pensamientos y sentimientos porque la palabra es sonido. El sonido es vibración y la vibración es energía. Por eso, en cada palabra y en cada nombre reside un poder implícito y un sonido energético que puede crear, puede curar o incluso puede matar. Algunas palabras solo deberían usarse una vez en la vida y otras no habría que cansarse de repetirlas. Una de ellas es "amor", término elegido como el vocablo más bello de la lengua castellana.

- del artículo de Jesús Callejo, "El poder secreto del nombre"