lunes, 26 de agosto de 2013

ATRÁS DE LAS NUBES EL CIELO ES SIEMPRE AZUL


¿A dónde quieres llegar? O, inclusive, ¿quién es ese que quiere llegar a algún lugar? Sabe: no-saber es la solución. 
No-saber es el estado más satisfactorio que existe.

- ¿Cómo está tu día?
- No sé.
- ¿Qué vas a hacer en la vida?
– No sé.

No es que no sepas. La verdad es que nadie sabe, pero todos pretenden que saben. El propósito de que estemos aquí engendra alcanzar un nivel de sinceridad, al punto de asumir que no sabemos nada. No hay a “dónde” llegar. Aquí está perfecto. Aquí es siempre perfecto. ¿Por qué quieres ir a algún lugar? En verdad, es una paradoja. Tienes que saber que no hay algo que saber, ni quien lo sepa.
Esta es la verdadera sabiduría: saber que tarde o temprano todo se hace humo, y aquello que tú eres no se hace humo: permanece.

Aquí, comparto un dicho Zen: “El cielo azul no impide el fluctuar de las nubes”. Tú eres el cielo azul. Lo que piensas que eres, lo que sientes; las conclusiones a las que llegas, son nubes. Nubes pasando. Nubes con tal insubstancialidad que no se puede ni sentirlas.
Las nubes no son reales.

- Haridas Prem