lunes, 23 de septiembre de 2013

La realidad es una ilusión


La realidad es una ilusión

En el universo cuántico la superposición de geometría espacio-tiempo es la capacidad de 

estar en dos lugares a la vez. Ésta podría ser la verdadera trama del Universo.

Los descubrimientos en física cuántica nos demuestran que somos multidimensionales y que 
todas las posibilidades se dan a un tiempo en dimensiones paralelas. Eso nos recuerda lo 

que intentaba enseñar Don Juan a Castaneda sobre el punto de encaje, que es el que nos 

mantiene anclados en lo que llamamos ésta realidad.

Porque podría ser que lo que percibimos como real, sea solo una de las miles de 


probabilidades que se están dando en ese preciso instante en otros planos paralelos, pero al 

estar nuestra atención fijada en una posibilidad concreta, ésta es la que vemos manifestada.


No es ciencia ficción, es ciencia real a partir de la cual podemos llegar a entender de un 


modo racional lo que tantas tradiciones chamánicas siempre han sabido.



El tema está, una vez comprendido esto, en si podemos centrar esa atención en otra 


posibilidad distinta y por tanto, atraerla a nuestra realidad, o lo que es lo mismo, desviar 

nuestro punto de encaje a ésta otra realidad paralela para ver crecer ante nuestros ojos el 

milagro de la perfección.




Porque de ser posible lo que se intuye a partir de la física cuántica, sería hasta fácil el ver 


ante nuestros ojos lo más increíble realizarse, siempre y cuando creyéramos que ello es 

posible, porque lo que mueve el punto de encaje según el mundo chamánico es el poder 

interior, es decir, la creatividad que nos conecta a todo lo que es y por tanto, borra la 

separación entre el resto del universo y nosotros mismos.



La física cuántica nos abre un mundo de respuestas y con ellas la posibilidad de entender 


qué es la conciencia. Juzguen ustedes mismos y como siempre, tengan la mente abierta 

porque lo que oirán puede llevarles, por mucho vértigo que les produzca al principio, a las 

puertas de su libertad.

Víctor Brossa