jueves, 26 de septiembre de 2013

EL ARTE DE SER CONGRUENTE.


EL ARTE DE SER CONGRUENTE.
Por: Margarita Castellanos.

La congruencia es entonces similar a la coherencia, a la sinceridad. Y esta se manifiesta cuando todo nuestro ser está alineado entre lo que decimos que somos y como actuamos. Entre lo que decimos que somos y cómo nos ven quienes nos miran. Esta sensación de congruencia entonces nace cuando sentimos que actuamos equilibradamente, y que todo nuestro ser va unido en el camino que hemos elegido recorrer. Siempre que las personas son congruentes tienen poder personal, y eso es piedra fundamental del liderazgo. No se puede ser líder si no se es coherente. Y ser coherente es ser creíble.
El ser congruente en nuestra vida trae indudables resultados, ya que sin duda que la congruencia aporta lo necesario para la dirección que llevamos, da una orientación clara a nuestras intenciones y permite entonces que todo nuestro yo se involucre al logro del objetivo. Nuestras creencias, nuestros sueños, nuestros deseos, nuestros anhelos se juntan y van produciendo esa energía interna necesaria para llegar a ese fin.
Cuando somos congruentes nuestras acciones hablan por sí mismas, y éstas son el reflejo de las palabras que pronunciamos. Somos congruentes cuando enseñamos con el ejemplo.
En aquellos que el ego es quien manda en el actuar es donde abunda la incongruencia.
En aquellos que la opinión de los demás es quien manda en el actuar es donde abunda la incongruencia. Y cuando son descubiertos estos actos aparecen las justificaciones.
Somos incongruentes cuando trabajamos para ayudar a recuperar la salud a las personas pero bebemos o comemos en exceso, o fumamos.
Somos incongruentes cuando pretendemos ascender en donde trabajamos pero vemos como enemigos a clientes y compañeros.
Somos incongruentes cuando hablamos del perdón, del amor y no los aplicamos en nuestra propia vida.
Somos incongruentes cuando damos consejos pero no los practicamos nosotros.
Somos incongruentes cuando decimos a otros lo que deben hacer sin haberlo hecho nosotros antes.
Somos incongruentes cuando obligamos a otros a hacer lo que no haríamos nosotros.
Somos incongruentes cuando seguimos en el mismo trabajo aburrido sabiendo que somos infelices.
Somos incongruentes cuando deseamos tener una posición de mayor responsabilidad en la empresa pero llegamos siempre retrasados.
Y sí somos congruentes cuando actuamos con amor, porque el amor es nuestra esencia.
Que Dios nos bendiga y nos ayude y guíe en el camino de la congruencia.

HAZ UN EJERCICIO DE CONGRUENCIA....EN TU DÍA OBSERVA QUE TAN CONGRUENTE ERES EN TU DISCURSO, POR LA NOCHE REVISA QUE TANTO TE APROXIMAS O QUE TANTO TE ALEJASTE.

INLAK'ECH