miércoles, 25 de septiembre de 2013

Cuarto Chakra Anahata



Cuarto Chakra
Anahata

El nombre en sánscrito es Anahata que significa "Intacto". Se visualiza como color verde. Está localizado en el corazón. Guarda relación con el elemento aire. Los órganos asociados son: el corazón, los pulmones y la glándula Timo, también se lo asocia con brazos y manos.

La misión del cuarto chakra consiste en integrar y equilibrar los diversos aspectos de nuestro ser. El chakra cordial es el centro del amor, es en el corazón donde espíritu y materia realizan su fusión. El amor que experimentamos en el plano del chakra cordial es claramente distinto del amor-pasión-sexo que corresponde al segundo chakra. El amor sexual va orientado al objeto: estimula y dicta la pasión la presencia de una persona, lugar o cosa, faltando la cual queda vacía. En el cuarto chakra, el amor no está vinculado al objeto, es un amor que irradia hacia todo lo que sale al paso, porque se siente dentro como un estado del Ser. En contraste con la naturaleza cambiante del segundo chakra y sus pasiones transitorias, el amor del corazón es por esencia duradero, eterno y constante.

El amor es una fuerza unificadora. Hace que las cosas se atraigan y las mantiene en relación. Ante todo, se trata de concebir el mundo en términos de relaciones. Esto exige la comprensión y la práctica del equilibrio en nuestro fuero interno, entre la mente y el cuerpo.

El amor es el sentimiento profundo de afinidad espiritual. Es la conexión con una profunda verdad fundamental común a toda vida y que todos compartimos. Es el amor quien nos mantiene en relación. Es el fundamento de lo que somos. El nivel de conciencia del cuarto chakra percibe el mundo como una intrincada red de relaciones, consolidada por la fuerza del amor y su equilibrio. Hay que buscar el equilibrio entre el amor y la individualidad, lo que significa sacrificar un poco de ambas cosas.

Para mantener nuestro equilibrio nos es preciso alcanzar el entendimiento de todas nuestras partes. Y eso es algo que no se consigue por la vía intelectual, sino que proviene de una experiencia dinámica de nuestro centro, es decir del corazón, que lo organiza todo y lo equilibra orgánicamente, siempre que se le conceda la libertad para hacerlo. El aire simboliza la libertad. Cuando nos aferramos demasiado a lo que amamos le causamos una sofocación, que es como privarla de aire. Nosotros somos una combinación de muchas partes, y nuestra verdadera fuerza, o nuestro poder, radica en la unidad y la armonía de esas partes. Solo entonces somos capaces de darnos eficazmente a los demás. Cuando esas partes se hallan sintonizadas con el centro, el corazón del organismo, también sintonizan las unas con las otras y entran en un estado natural de afinidad. Sanar significa volver al estado de integridad. Puesto que este chakra es el integrador y unificador, se infiere que también tenemos ahí el centro de la sanación. Y en efecto, el amor es la fuerza sanadora definitiva.

Siempre que aceptemos las experiencias que nos hieren, ofrecemos al corazón un baño de amor. Es la única opción real para rectificar el dolor emocional. El perdón, junto con la liberación de la ira y de la aflicción, liberan al corazón para que sienta el amor en su estado natural. El perdón es una forma de amor por uno mismo en la que liberamos al corazón del dolor para amar otra vez. Cuando comenzamos por perdonarnos a nosotros mismos comprendemos que siempre hemos hecho lo mejor que hemos podido ante cualquier situación. Aceptarse a sí mismos fortalece el corazón. El amor por la vida nos alimenta y nos cura. Desarrollar un corazón fuerte y flexible es una necesidad emocional y energética. Como el corazón es el centro del sistema energético humano, puede resultar muy afectado cuando se reprimen las emociones o cuando no se expresan abiertamente. Si nuestro miedo latente es haber fracasado en obtener el amor que merecemos, la aflicción se aloja en nuestro sistema. Aprender a convivir con la aflicción y ofrecerle un lugar en nuestra vida nos hace sentirnos íntegros.

La sensación de falta de valía personal que albergamos en nuestros corazones disminuye nuestra fuerza. Almacenadas en los pulmones puede bloquear nuestra respiración y congestionar el flujo de energía, logrando que fracase en su intento por beneficiar nuestro cuerpo y nuestro espíritu.

La respiración es una de las llaves principales que abren este chakra. El aire es, además, el elemento que más rápidamente se distribuye por todo el cuerpo. Representando asimismo el aliento, como proceso vital para las células, ya que con cada inspiración pasa sin demora a la corriente sanguínea.

En el sistema circulatorio, cuyo órgano principal es el corazón, cada aliento nutre y mantiene este sistema. Además de mantener las funciones básicas de la vida, la respiración es uno de los instrumentos más poderosos de que disponemos para transformarnos a nosotros mismos, ya que sirve para quemar toxinas, desahogar emociones reprimidas, modificar la estructura corporal y actuar sobre los estados de la conciencia.

La respiración es una de las pocas funciones del organismo que se controlan, tanto voluntaria como involuntariamente. Al ejercer el aspecto voluntario procuramos conscientemente mejorar nuestra capacidad respiratoria. Esta respiración profunda es un proceso evolutivo favorable a efectos de curación.

La curación es el restablecimiento del equilibrio en un organismo o de una situación. Cuando nuestro chakra se halla equilibrado, nuestra mera presencia irradia amor y júbilo. Ese amor es la esencia de la verdadera sanación.

Constantemente nos movemos para acercarnos o alejarnos del amor, representando así los arquetipos positivos y negativos de este chakra: el "Amante" y "El Ejecutante".

Aceptar nuestra necesidad de amar y ser amados es signo de madurez e integridad, este es el arquetipo positivo. Los auténticos Amantes tienen la capacidad de amarse a sí mismos incondicionalmente. Como no necesitan que las otras personas los mantengan a flote, abren libremente su corazón y comparten con los demás la aceptación de sí mismos. Estos individuos generosos y libres de espíritu, se ofrecen sinceramente a los demás, porque saben que el núcleo de su Ser está seguro. Al estar en contacto con sus emociones, enfocan con espíritu más ligero sus relaciones, con la seguridad de que el perdón y la compasión están a su disposición, internamente, en cualquier momento. El arquetipo negativo asociado al chakra del corazón es el Ejecutante. Estas personas enmascaran las heridas personales jugando a estar enamoradas, una experiencia muy distinta de la de amar verdaderamente a alguien. Su camino es el de una actividad teórica y cerebral, sin poner corazón y alma en la relación. El corazón puede cerrarse debido al miedo, la duda y la desconfianza. Cuando un viejo bagaje emocional esta bloqueando el corazón, distorsiona la energía pura del amor inocente y asume la forma de la deshonestidad, la malevolencia y la negatividad proyectada hacia los demás. El corazón flaquea y se quiebra bajo el peso de estos sentimientos y se cansa de llevar esta carga. Su energía, que fluye de una forma natural, resultará bloqueada. En el Ejecutante, un ejemplo común son los individuos dependientes, que buscan en el exterior el amor que ansían, engañándose a sí mismos al creer que sus heridas se curarán si encuentra a alguien de quien obtener fuerza. Sin embargo, el miedo a ser traicionado es una de las disfunciones de este chakra y sabotea cualquier posibilidad de felicidad auténtica con otro.



Características del chakra:

Demasiado abierto: es cuando el chakra gira a una velocidad excesiva. Son personas posesivas, que aman condicionalmente y se retienen emocionalmente "como castigo". Son abiertamente dramáticas.

Bloqueado: es cuando el chakra no gira o lo hace muy lentamente. Produce personas con miedo al rechazo, que aman en exceso, se sienten indignas de recibir amor y sienten autoconmiseración.

Equilibrado: es cuando el chakra gira a la velocidad vibratoria correcta. Son personas compasivas, que aman incondicionalmente, que alimentan a los demás, y que desean tener una experiencia espiritual al hacer el amor.