jueves, 26 de septiembre de 2013

EL PUNTO DE ENCAJE Y EL ACECHO


EL PUNTO DE ENCAJE Y EL ACECHO

Los sentidos nos permiten captar la Energía del Espíritu desde « frecuencias de vibración » (estos términos continúan activando nuestra “izquierda manera de pensar”, por lo que ya dejan de ser adecuados, pero siguen siendo usados como transición en nuestra profundización de la conciencia). Entonces nuestros sentidos no son más que la percepción de la Energía desde un “punto particular de encaje” de la Conciencia. Cuando trascendemos la percepción a través de los sentidos, esto significa que se ha corrido nuestro “punto de encaje”. Es por esto que Ver no es más que percibir desde un punto diferente de encaje dentro de nosotros mismos. Así, cuando Vemos, sabemos que no hay tal cosa como “nosotros mismos”.
Trascender la “imagen de sí” es trascender la tercera dimensión.
Muere a cómo te conoces a ti mismo, conócete en tu esencia.

Conócete en La Esencia
Reconócete La Esencia

Trascender la dualidad es trascender la “imagen de sí”.

Ya no se habla de más altas vibraciones y vibraciones más bajas. Mostremos la Luz. Enseñemos a recordar a través de nuestra propia conexión con la Luz. Es el iluminado que ilumina. La Luz de la Verdad, la Comprensión.

Manifestar la Luz es liberar el chakra laríngeo. Es la manera de conectar a cuarta y quinta dimensiones. Ser aquello que hemos venido a Ser, aquello que hablemos de Ser. Los maestros están dentro de nosotros. Ellos vibran en nosotros (“Es un “huevo” de energía que se expande al infinito desde el mismo infinito”, decía Don Juan a su aprendiz).

Sobre el consumir.
Consumimos, “tragamos”, cuando no expresamos el corazón, cuando no decimos nuestra verdad. Consumimos para “calmar el corazón”, momentáneamente. Expresando nuestro ser y nos liberaremos de la necesidad de consumir, de tragar, del ingerir. Nos liberaremos de la necesidad del “afuera hacia adentro”.

Acecharse en el espejo
Es la imagen de sí el verse en el espejo, la imagen de sí que el mundo representa para el dormido, el “hombre corriente”.
El guerrero, en cambio, se acecha. Se acecha para permanecer alerta. Alerta del espejo. Alerta de la imagen de sí. No se pierde en la imagen de si, ni siquiera en el menor de sus gestos. Es impecable. Impecabilidad. El no pecado. No pecareis. Lo ven? Solo diferentes subtítulos para un mismo idioma.

Sobre reconocer el propio subtitulo
Cuando “vibremos” con un subtitulo lo sabremos. Sabremos que es NUESTRA vía de acceso al Idioma. Una religión, un paisaje, una vocación. Es a través de nuestro propio subtitulo que corremos el punto de encaje, y accedemos al Idioma.
Por eso, hablemos en el idioma con cuyo subtitulo nos identifiquemos, y estaremos accediendo al Idioma. Si el subtitulo en que nos movemos no nos es “”familiar”, si con el no nos sentimos en total sintonía, no tendremos acceso al Idioma, al menos no en términos absolutos.

Impecabilidad

Impecabilidad con los subtítulos que elegimos como “traductores” del Idioma, porque la felicidad no encontraremos en tanto no nos identifiquemos Impecablemente con el subtitulo que habéis escogido.
Cuando la impecabilidad es total, allí accedemos al Idioma.
De lo pequeño a lo infinito, de lo infinito a lo pequeño. Allí se da el encuentro.

Seamos impecables en nuestras acciones. “Dios todo lo ve”. Diferentes subtítulos para un mismo idioma.
El subtitulo es la flecha que señala el Idioma. No miremos la flecha, miremos aquello hacia donde la flecha apunta.

LA FLECHA APUNTA HACIA NOSOTROS MISMOS
En nosotros esta la respuesta. De lo pequeño a lo infinito, de lo infinito a lo pequeño. Allí estamos nosotros. En nosotros esta el encuentro entre lo infinito y lo pequeño.
Nosotros SOMOS la flecha que hacia nosotros apunta.
Nosotros SOMOS la respuesta a la pregunta.

La “Cadena Genealógica”
Sentimos a veces culpa de ser felices. Esto sucede cuando los padres echan culpas de sus personas a sus hijos descendientes. Sus densas energías no toleran la alegría que ellos mismos no sienten. Y densifican así la energía de sus descendientes. Acrecientan su “imagen de sí”, que los aísla de la Fuente. Crecen, así, infelices y así se perpetúa la cadena genealógica. Cuando el descendiente rompe la cadena genealógica de la dualidad, la cadena se transforma en árbol, y se produce la ascensión El árbol como metáfora de la ascensión. Por esto, a medida que se asciende en las ramas del árbol se asciende en generación (prueben mirar el árbol al revés de cómo solemos mirar el árbol genealógico, esto es, denlo vuelta y lo verán como realmente es). Y, a medida que se asciende de generación, se va llegando al “Cielo”.

Nos manejamos a través de la culpa. Es a través de trascender la culpa que accederemos a la Felicidad, a la Paz. El cristianismo enaltece la culpa mediante la visión de dualidad. El Bien y el Mal, mal comprendido por nosotros, que lo hemos tomado al pie de la letra, y no como una expresión el uno del otro. Es la flecha que apunta al idioma. Comprendiendo la dirección de la flecha comprenderemos el idioma. Comprendiendo el Tao, la Biblia, los textos sagrados, aquello que sagrado para nosotros sea. Practiquemos todo aquello que nos permita mover nuestro punto de encaje.

Pero si nos resistimos, la vuelta al “viejo” punto de encaje se nos volverá más y más dolorosa, porque estaremos viviendo más y más en “desventaja” entre nuestra voluntad y nuestro Conocimiento. El chakra de la garganta se bloqueara y consumiremos para desbloquearlo, para aliviar momentáneamente al corazón.

Consumiremos sustancias, bienes materiales y compraremos luego más. Y buscaremos alimentar nuestra “imagen de sí”, pensando que nuestra “imagen de sí” es lo que somos. Y nos fijaremos en el viejo punto de encaje.

Cuanto menos nos manifestáis en esencia, mas nos fijamos al viejo punto de encaje. Esto es la “distracción” de la que mucho se habla. Estamos siendo traccionados hacia la comprensión, estamos siendo hacia ella “traídos”. La distracción nos dis –trae. A mas fuerte el llamado, más fuerte la distracción.

La respuesta no se Ve a través de los sentidos. La respuesta se Ve cuando los sentidos comprendemos. Cuando a través de los sentidos experimentamos la Respuesta, la Totalidad. Es este el paso de la tercera a la quinta dimensión a través de la cuarta.
Pasar de la razón al corazón es mover el punto de encaje (el camino con corazón).

Cuando no estamos estorbados por la razón, sabemos exactamente aquello que debemos hacer. Esto es estar al acecho. Es saber exactamente lo que debemos hacer y ser con ello impecables.

El acecho se da a través del sentimiento. Y a través del acecho al pensamiento, al sentimiento se accede. Porque: “Quién es aquel que acecha al pensamiento?”.

Para acechar al pensamiento debemos volvernos menos racionales, hacer aquello que dicta el “corazón”, por mas irrazonable que parezca. Esto es la Impecabilidad, el no pecado. Es el acecho del jaguar.

Las más fuertes y amenazantes situaciones son aquellas que nos hacen perder nuestra historia personal. El perfecto “no hacer”, para cuando a uno lo persigue el jaguar. Rememorar la historia SIN LA HISTORIA PERSONAL.

Así, acechémonos como acecha el jaguar.
Cuanto menos familiar, cuanto más ridículo nos resulte aquello que sintamos o querramos hacer, más cerca de mover el punto de encaje estaremos si no interferímos con la razón. Cuanto mas interpretaciones tengamos de la realidad, menos de la Realidad estaremos viendo.

La aceptación en el momento de mayor dolor. La aceptación del dolor es Comprender que no hay dolor.
- Maria. V. Rosenman -