sábado, 7 de septiembre de 2013

CAMBIANDO DE NIVEL

CAMBIANDO DE NIVEL



Imagina que estás frente a una gran escalera con esa persona que es tan importante para ti (novio/a, esposo/a, amigo/a, etc.) y tomados de la mano…
Mientras estáis en el mismo nivel de la escalera todo es perfecto, es disfrutable. Mas al cabo de un tiempo tú subes un escalón, pero esa persona no.

Esa persona prefiere quedarse en el nivel inicial.
Bien. No hay problema. Aun así es fácil seguir cogidos de la mano.
Pero tú subes un escalón más, y esa persona se niega a hacerlo. Ya, las manos han empezado a estirarse y no es tan cómodo como al principio.
Subes un escalón más y ya, el tirón es fuerte. Ya no es disfrutable y empiezas a sentir que te frena en tu avance. Pero tú quieres que esa persona suba contigo para no perderla.
Desafortunadamente, para esa persona no ha llegado el momento de subir de nivel, así que se mantiene en su posición inicial.
Subes un escalón más y ahí ya sí que es muy difícil el mantenerse unidos. Te duele y mucho. Luchas entre tu deseo de que esa persona suba, de no perderla… pero tú ya no puedes ni quieres bajar de nivel.
En un nuevo movimiento hacia arriba llega lo inevitable y se sueltan las manos.
Puedes quedarte ahí y llorar y patalear, tratando de convencerle de que te siga, de que te acompañe. Puedes incluso ir contra todo tu ser, y tú mismo bajar de nivel, con tal de no perderla, pero después de esa ruptura en el lazo ya nada es igual.
Así que por más doloroso y difícil que sea, entiendes que no puedes hacer más que seguir avanzando y esperar que algún día volváis a estar en el mismo nivel de la escalera.
Eso pasa cuando inicias tu camino de crecimiento interior. En ese proceso, en ese avance, pierdes muchas cosas: pareja, amigos, trabajo, pertenencias… todo lo que ya no coincide con la persona en quien te estás convirtiendo, ni puede estar en el nivel al que estás accediendo.
Puedes pelearte con la vida entera, pero el proceso es así. El crecimiento personal es eso, personal, individual. No en grupo. Puede ser que después de un tiempo esa persona decida emprender su propio camino y te alcance o suba incluso mucho más arriba en la escalera, que tú. Pero es importante que estés consciente de que no se puede forzar nada en esta vida.
Llega un momento, en tu escalar hacia convertirte en una mejor persona, en que puedes quedarte sola un tiempo… y duele… claro que duele… y mucho… pero luego, conforme vas avanzando, te vas encontrando en esos niveles con personas mucho más afines a ti. Personas que, gracias a su propio proceso, están en el mismo nivel de la escalera que tú, y pasa que si tú sigues avanzando, ellas también.
En esos niveles de avance ya no hay dolor, ni apego, ni sufrimiento.
Hay Amor, comprensión, respeto absoluto…
Así es nuestra vida amigos: Una infinita escalera donde estarás con las personas que estén en el mismo nivel que tú, y si alguien cambia, la estructura se acomoda.
Me costó mucho soltarme. Aún después de una fuerte ruptura seguía mirado hacia atrás esperando un milagro… y el milagro apareció… pero no de la manera en que yo hubiera supuesto. Apareció bajo otros nombres, otros cuerpos, otras actividades. Perdí a una amiga y gané a 20 más. Perdí un mal trabajo y ahora tengo uno excelente y con oportunidades de tener más de lo que soñé alguna vez. Perdí un coche, que no me gustaba, y ahora conduzco el coche de mis sueños. Perdí a una persona a la que creía amar, y ahora me doy cuenta de que lo que tengo en este momento en mi vida, ni siquiera podía soñarlo hace unos meses.
Cada pérdida, cada cosa que ocurre es porque así tiene que ser. Déjales ir y prepárate para todo lo bueno que llegue a tu vida. Tú sigue avanzando y confía, porque esta escalera es “mágica”, y si no me crees… ¿Por qué no lo compruebas por ti mismo?


Duendes Avalon