martes, 1 de octubre de 2013

Alquimia Lección 2ª


Alquimia 
Lección 2ª

"La magia solo retornará con el regreso de la inocencia. La esencia del mago es la transformación". 

"He tenido miedo de confesartelo Merlín, dijo Arturo. Pero cuando me inclino sobre el agua no puedo ver mi propio reflejo. No veo donde lavarme, ni siquiera se como soy".

Y Merlín respondió: "La ausencia de reflejo significa que no tienes imagen de ti mismo. Cuando la imagen de ti mismo no te distrae; entonces estas en estado de inocencia".

¿Qué nos viene a la mente cuando pensamos en la inocencia? Quizás recordemos cuando eramos niños, donde nuestro mundo consistía en jugar durante horas interminables, horas llenas de placer, de emoción, donde a cada momento descubríamos cosas nuevas. Nos maravillaba ver la belleza de una flor, o quizás, nos quedabamos esperando ver abrir sus pétalos...

Podíamos ver con nuestros propios ojos la belleza de la creación y no nos preocupaba realmente nuestra imagen. No sabíamos que era ser gordo o flaco, alto o bajo, inteligente o poco dotado; simplemente "éramos"...

Con el tiempo, fuimos creando nuestra propia imagen. La inocencia es un estado natural que todos poseemos que va quedando oculta tras la imagen que vamos creando de nosotros mismos. Las líneas y arrugas cuentan nuestra propia historia de vida, nuestras alegrías , nuestras tristezas, triunfos y derrotas; experiencias buenas y no tan buenas.

Cuando creemos conocer "algo", incluyéndonos a nosotros mismos, en realidad lo que estamos viendo es nuestros propios juicios o rótulos. A todo le ponemos rótulos. Esto está "bien", esto está "mal", él es "amigo", aquel es un "extraño", y en base a los rótulos que le ponemos a las cosas y a las circunstancias es que nos manejamos por la vida.

El Mago, nuestra sabiduría interior, no pone rótulos a las cosas. Ël siempre ve las cosas como nuevas. Un mago puede pasar horas contemplando un cielo de estrellas o un ciervo pastando y en cada momento de su contemplación no deja de asombrarse.

¿Cuántas veces nosotros podemos observar una cosa varias veces sin aburrirnos por el hecho de sentir que "siempre" estamos viendo la misma cosa?. No olvidemos que el mundo es un espejo de nosotros mismos.

¿"Pero cómo podemos ver al mundo con nuevos ojos? preguntaron los mortales a Merlín.

"Ustedes han perdido la inocencia. Como le han puesto un nombre a las cosas ya no ven las cosas..ven sus rótulos" dijo Merlín.


El mundo es grande y está lleno de transformaciones fascinantes. Sin embargo para contemplar las cosas con los ojos del Mago es necesario que nuestro "YO" se transforme continuamente. La clave está en la transformación. No puedes traer al mundo a tu viejo yo y pretender ver al mundo enteramente nuevo.

El Mago nunca ve las cosas de la misma manera dos veces.Cuando el Mago contempla a un cielo estrellado puede ver mas allá de él, puede percibir con los ojos de la inocencia, su calidez, su pureza, su eternidad... Cuando podamos transformar el modo que tenemos de "ver" las cosas, entonces habremos recuperado la inocencia.
Cuando podamos vernos con los ojos de la inocencia, descubriremos realmente quienes somos. Somos esencia, somos Amor, somos creación divina y por lo tanto"perfectos".

La inocencia está más allá de nuestra mente y de nuestros pensamientos. La inocencia es poder descubrir las bellezas de la Creación , las que forman nuestra vida cotidiana, aunque nuestros ojos esten nublados por las lágrimas.

¿Cuántas veces podemos ver algo sin estar condicionados por lo que esperamos ver?.


"Si realmente pudieras ver ese árbol que está allá".... le dijo Merlín a Arturo.

¿Porqué? Es solo un árbol!!!!!! Exclamó Arturo.
"No". Dijo Merlín. "Es solo un árbol en tu mente. Para otra persona es una expresión de espíritu y belleza infinitos. En la mente de Dios es un hijo querido más dulce que cualquier cosa que puedas imaginar".
Mira con inocencia y serás dador de vida. Recobraremos nuestra inocencia cuando veamos el amor que palpita en cada brizna de creación.

Contémplate con los ojos llenos de amor y verás que eres una porción integra del alma de Dios.





Parte del texto fue condensado del libro "El Sendero del Mago", Deepak Chopra, Grupo Editorial Norma